En los territorios
ahora conocidos como China se fabrican cuencos poco profundos y tazones
aplanados de barro –nombrados como “pen”, “pan” o pun”- desde hace más de 5000
años. Unos cientos de años después del inicio de su fabricación, durante el
periodo de la edad del bronce china, este tipo de formas fueron unas de las
elegidas para recrear en bronce objetos que se utilizaban en ceremonias
religiosas o políticas.
Hace
aproximadamente 2500 años, la teoría china de los cinco elementos (agua, fuego,
madera, metal y tierra) promovió el interés por las réplicas en miniatura. La
recreación de una montaña, por ejemplo, a una escala reducida podría centrar a
un estudiante en sus propiedades mágicas y tener acceso a ellas. Cuanto mayor
fuese la calidad de las proporciones respecto al original mayor sería el
potencial mágico en su interior.
Unos doscientos
años más tarde, durante el mandato del emperador Han, aumentaron las
importaciones de nuevas especias e inciensos gracias a los nuevos lazos
comerciales abiertos. Se creó un nuevo tipo de vasija, un quemador de incienso
en forma de los picos de una montaña que se alzaba por encima de las olas y que
simbolizaba la morada de los inmortales, la idea entonces popular de las
míticas Islas de la Bendición.
Inicialmente
formados en bronce, bronce bruñido o cerámica, algunos de estos quemadores
basados en pequeños platos alargados fueron usados para contener brasas o para
contener agua y simbolizar un océano. Las tapas desmontables de estos
quemadores a menudo estaban cubiertas de representaciones de estilizadas
figuras legendarias escalando las paredes de colinas boscosas.
Con la perforación
de las tapas, el humo del incienso podía surgir de su interior hueco recreando
las místicas nieblas de las montañas de tamaño real. Se cree que algunas
de esas tapas posteriormente hechas de piedra podrían haber sido decoradas con
líquenes o musgo enganchados, formando paisajes naturales en miniatura.
Del año 706 d.C.
aproximadamente, provienen las pinturas de la tumba del Príncipe Zhang Huai que
incluyen representaciones de dos damas de compañía ofreciendo paisajes de rocas
en miniatura con pequeñas plantas en platos poco profundos. Éstas son las
primeras descripciones escritas de estos pun wan (juguetes de bandeja).
Como la creación y
el cuidado de estas composiciones ya era algo complicado, fue necesario un
avance de las técnicas relacionadas y tuvo lugar la maduración de este arte
(pero la documentación de este hecho aún no ha sido descubierta).
Los primeros árboles recolectados de la naturaleza y, a continuación, cultivados en contenedores se cree que fueron aquellos con formas peculiares y retorcidas modeladas de forma natural. Estos fueron denominados "sagrados" en oposición al término "profano" porque dichos árboles no podían utilizarse para fines prácticos y ordinarios como para obtener madera.
Sus formas grotescas eran reminiscencias de posturas de yoga que repetidamente dobladas sobre sí mismas, provocan la recirculación de los fluidos vitales que se dice que alargan la vida.
A lo largo de los siglos se desarrollaron diferentes estilos en las diversas
regiones, algo lógico en un país tan grande, con sus muchos y variados
paisajes; los cuencos de cerámica y loza expuestos sobre madera reemplazaron a
los de porcelana, y se hicieron intentos de dar forma a los árboles
empleando estructuras de bambú, alambre de latón o tiras de plomo.
Muchos poetas y
escritores realizaron obras que incluían una descripción de un árbol o de
paisajes montañosos en miniatura, y muchos pintores incluyeron un árbol enano
en maceta como un símbolo del estilo de vida de un hombre sabio. Con
posterioridad al siglo XVI, estos fueron llamados pun tsai o "bandeja de
sembrar". El término pun ching ("bandeja paisaje" ahora
llamado penjing) realmente no entra en uso hasta el siglo XVII.








